Mostrando entradas con la etiqueta soledad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta soledad. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de enero de 2009

FEDRO, EN TÍ ME REFLEJO

Homenaje a Terenci Moix de su "Sueño de Alejandría"

Cuando nacemos nos bendicen, somos gloriosos. ¿Qué pasa luego?
La vida se muestra injusta, pero aquí estamos sobreviviendo, siendo supervivientes, apesar de nosotros, pues vegetamos cuando los despertares son amargos,cuando comprobamos el cataclismo que cambió el curso de nuestros días. El azote del pasado.
Quizá esperamos demasiado de nuestros sueños, sueños que ya no podemos vivir.

¿ Con qué ilusionarme? ¿Qué me salvará? ¿Quién será mi héroe?¿Qué ojos traerán la novedad?
Intenté soportar la carga de mi conciencia. Sentí el vértigo del tiempo. Esta herida sólo me pertenece a mí. Lo que no fue, no puede volver a ser.
Desenterré los recuerdos, demasiado viejos, dando paso a mis fantasmas.
Recordé quién fuí, y el suicidio de mi alma. Eché una mirada a mi paraíso perdido, tomé de la mano a la soledad, haciéndola mi compañera de viaje.
Todo es falso en la memoria.
Sabía que ya no habría primaveras, que la fugacidad de las cosas es devastadora, sólo me permite un hilillo de vida.
Yo, que estaba dispuesta a escapar hacia lo ignoto, lo desconocido.

sábado, 29 de noviembre de 2008

VERITAS EST



Sangrante capítulo éste. Ya ninguna plegaria reconforta mi espíritu. Aluvión de recuerdos. Conocí tiempos mejores. A la deriva, sin el compás de su melódica voz, donde las historias cobraban sentido, se levantaban tomando unas dimensiones descomunales. Me sentía con luz al escuchar sus palabras, siempre sucedía en otras vidas, pero merecía la pena aquella sensación. Todo lo importante ya había ocurrido. No hay mañana. Yo también era él.


Tristeza, mal asunto. Absorbe mis energías. Me balancea entre mis realidades. Insinué otro tejido. No podía ser. Intenté reescribir mi historia, volver sobre mis pasos, recorrer aquella senda para ver si daba con la salida de todo aquello. No contaba con todas las sacudidas recibidas.


Su peripecia dejó una huella melancólica. Fue el ánima de la casa, punto neurálgico donde se hacía la vida, alegre y libre. Rememoro imágenes casi ficticias. Mis noches son duermevelas donde lamo mis heridas.


Afecto invisible, sollozo cautivo, suerte sombría, expresividad desaparecida.Recojo mi soledad. La función ya concluyó.