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lunes, 6 de abril de 2009

DICES TÚ DE MILI

El toque de diana me lanza de un dulce mundo onírico a una tortura infernal, una realidad que me gustaría estrangular. Otra vez la misma rutina : vestirme de uniforme, siempre pulcramente planchado y en condiciones para tomar partido en otra batalla más que se vislumbraba con el alba. La llegada al frente me hace librar una cruenta lucha por la supervivencia, todo por mi patria, una patria un tanto particular, propia, que me hace resistir pasivamente en una hostilidad absurda. El subsistir es algo instintivo, pero deja exhausto.

Podía coger la puerta y marchar lejos de aquel lugar tan demoledor para mis emociones, sin embargo, algo simbiótico hace impensable tal huida hacia delante. Como soldado de honor, me comprometí con mi palabra a dar mi vida si fuera necesaria por una causa que para algunos pudiera parecer perdida, pero que para mí si la abandonara no me lo perdonaría jamás.

La guerra diaria entre tarea y tarea vertía lo poco amable que iba quedando en el equipaje. Pero es que no era mi guerra, y yo la hice mía.

Me reclutaron siendo una niña y a esta mediana edad ya está en vena, estoy convencida de que apesar de lo que dejo en el camino, el sacrificio que supone, habrá un momento de compensación.¡ No lo sé!


ESPERANDO A LIEBE


viernes, 20 de marzo de 2009

CULTURA SLOW

Vivimos en sociedades demasiado rápidas, donde todo se actualiza, se refresca en cuestión de minutos : las noticias, los hechos, lo tecnológico queda obsoleto, caduco, y donde la vorágine nos lleva por una espiral stresante, llena de prisas y carreras para intentar llegar a todos los sitios, sin saber muy bien por qué.

Sin duda es un gran mal de nuestros días. Las ciudades son suicidas con su vertiginoso ritmo, y desde que nos levantamos y hasta que nos acostamos vamos escopetados, dispuestos a jugarnos el tipo por hacer cosas que no dejan de ser artificiosas, llenas de ruido y vacío.Nos lleva a cometer muchos errores, a no fijarnos en el entorno y disfrutar de sus placeres, en no compartir tranquilamente con los demás momentos que son irrepetibles.

Nos volvemos violentos, irascibles si las cosas no suceden cuando esperamos que sucedan, a poder ser lo antes posible, y es que no nos queremos dar cuenta que las pautas que nos marca el tic- tac del reloj nos tiranizan, nos hacen menos humanos.

Tenemos que volver al equilibrio sosegado, a un latir más pausado y normal, por la salud psíquica y física. Vamos acelerados y nos complicamos porque damos demasiada importancia al reloj, somos esclavos del tiempo y de querer hacer mil tareas al día, cuando realmente cada una lleva un tiempo considerable. Lo que nos muestra la dicotomía de cantidad-calidad.
Debemos dar prioridad a la calidad, para saborear la vida, y no pasar por un montón de cosas de puntillas sin enterarnos muy bien para qué.

Desengancharse a esa estructura marcada por horarios estrictos lleva su tiempo. Esto es como una droga, debemos desintoxicarnos de las velocidades impuestas por un sistema que como he dicho en más de una ocasión, no trata de que seamos felices, antes al contrario, pero quizá desaprendiendo todo lo que esta ahora ha modelado nuestra existencia.

Sólo somos seres megaconsumistas ( de comida fast food, ocio fugaz, trabajo acelerado, educación competitiva, etc) ,conectados a una mayor tecnología que nos hace depender de ella para que adquiramos las últimas novedades, sin pararnos realmente a pensar que eso no nos va a hacer mejores.

Debemos desprogramarnos, y ver qué es lo urgente y cuál lo importante, para decidir eficazmente, no realizar las cosas por resultados-objetivos, sino por sensatez y respirar naturalmente, oxigenarnos, no caer en el círculo vicioso del que está preso la mayoría, con enfermedades evitables, con un poco de sentido común.

Si sabemos que lo importante es el viaje y no la meta, y en cada etapa sentimos profundamente cada segundo, la meta no supondrá una frustración o un fracaso, porque el camino habrá sido maravilloso. Todo es cuestión de compromisos, de productividad más estable, más armoniosa que nos haga formar parte del entorno, no un actor "hiper-adrenaleico" que pierde la percepción de la realidad.

Por una mejor calidad de vida, ¡vive sensatamente!

lunes, 2 de febrero de 2009

CAMINO

La película de Javier Fesser ha sido galardonada con 6 premios Goya:

mejor película, dirección, guión original, actor de reparto, actriz revelación y actriz principal.
Parece que la propuesta del director es provocativa, pero es una crítica superficial, pues no sólo concierne a un sentido religioso recalcitrante de la Obra (Escrivá de Balaguer) sino que más allá.

Vemos como crecemos en ambientes con sentimientos de culpabilidad, que nos destruyen.

Nos coartan las libertades primigenias de pensar y sentir llevándonos por caminos trágicos y que nos hace muy infelices, con excusas que esta orden religiosa tan poderosa (Opus Dei) inculca , y donde la voluntad divina nos manda pruebas ( enfermedades, minusvalías, etc) que debemos aceptar, tomando al dolor como respuesta a nuestra fe. Debemos soportar lo terrible y casi gozar con ese calvario pues Dios así nos lo ha dado. La trampa de fe nos anula, nos hace enfermizos, prisioneros de nosotros mismos.

Lo que debemos comprender es que en esta vida las emociones hay que vivirlas plenamente. Que la imaginación y la ilusión no sea neutralizada y nos deje sin sueños.