jueves, 14 de agosto de 2008

ESPIRITU DRUIDA


Era una mañana invernal.A través de la ventana se veían unas estructuras lacónicas,esqueletos vegetales,agonizantes,pero aún latentes,con tonalidades del gris que ni por asomo hacía presagiar que allí se encontraba la auténtica fuente de vida.

Ensimismada por la melancólica belleza,de pronto una figura extraña me hizo tomar conciencia.Me insistió con sus gestos a que siguiera sus pasos.Me aventuré a encontrarme con él.Después de comprobar que acechaba tormenta ,hube de abrigarme bien:por estos lares son gélidas las temperaturas.Me dije que no tardaría pues en breve descargaría durante horas la furia del cielo.

Tras unos segundos pude ver a aquel ser;estaba enfrente mía,analizando mi planta y echándose a reír escapando de mi vista.

Aquel paseo matutino no era como otro día cualquiera,aquel ser se había esfumado delante de mis narices.Fuí en su búsqueda por aquel camino que había recorrido cientos de veces,pero por no sé qué razón,resultaba extraño y sinuoso aquella mañana.

A medida que iba caminando le buscaba detrás de aquellos árboles,que se habían despojado no hacía mucho de su vestuario:primero verde, luego rojizo, más tarde amarillento.

Aquel bosque se convirtió en unos minutos en un laberinto.De repente me paralicé.Trataba de encontrar una salida,me comencé a sentir agobiada,y a la vez observada.Necesitaba salir de allí,pero mi desconcertante estado de ánimo no me dejaba ni moverme.

Debía sacudirme todas las malas sensaciones.Me preguntaba cómo en tan poco tiempo había descendido por los senderos de aquel bosque,y en compañía de mis miedos apenas presté atención a mi orientación.

Me sobrecogía aquella soledad.Estaba adentrándome más y más entre los árboles y la amenaza del firmamento era inminente.No sabía dónde iba a refugiarme,pero estaba claro que durante horas estaría incomunicada.Allí,perdida,con lo puesto,sin alimentos,sin móvil,ni nada que hacer,sólo esperar que pasara cuánto antes y poder seguir,saliendo de aquel bosque,que en otro tiempo fue mi casa.

La oscuridad irrumpió y los copos de nieve y ventisca se presentaron para mi desgracia."Quién me mandaría seguir a aquel ser,parecido a un duende".Yo no era una persona fácil de arrastrar,pero mi curiosidad inherente me hizo actuar ante aquel ser,y me hizo pensar que no me conocía tan bien como creía.

Cuando ya las fuerzas estaban flaqueando encontré una gruta.Allí entré a tientas.Logré guarecerme como pude.La noche me estremecía,caí en un sueño profundo.Recordé cómo había ido a vivir a aquel paraje.

Todo ocurrió aquel día de mayo,después de que su mirada se cruzara con la mía y me turbara.Yo tenía un brillo en mis ojos que nunca había tenido.Todos mis sentidos se hicieron amantes de su esencia.Sólo buscaba sentirme bien,siendo parte de su historia,de mi todo.Me perdía con una sonrisa,aquel optimismo que desprendía me elevaba.Me reconfortaba encontrarme cada instante con su alma.

Esperanzada y creída de que esa belleza sería perenne,liberé mis lastres. Por fin,sabía cuál era mi sitio.

Todos los días parecían iguales,pero los cambios se sucedieron y los tonos de colores transformaron aquel hermoso bosque.El mágico viaje resultó fugaz,a través del frondoso bosque se hacían más frecuentes los latidos del corazón.Cerré los ojos y liberé mi mente.Necesitaba salvar lo bello que había vivido durante aquel efímero sentimiento.

Aquellos árboles parecían estar hablándome.Allí,en aquel rincón solía cargar mi cuerpo de energía positiva,abrazando su tronco,aquella brisa del viento acariciaba mi piel.¡En aquel lugar residieron los dioses!Me sentía en sintonía con Gaia,con el universo.

De súbito el grito de los moradores de aquel bosque hizo que me recuperara de aquella ensoñación.Estaban las ánimas atrapadas en un mundo herido.Intenté salir de la gruta,y me encontré con un intenso olor a tierra mojada,no quedaba rastro de la nevada que se presumía.Aquel olor me retrotraía a otra época,donde mi edad aún esperanzaba las bonanzas de la vida.Salí y un destello de luz me hizo admirar su grandiosidad.¡Pasan cosas sorprendentes!

La temperatura había subido más de 50º C.Me desprendí de todo el abrigo que me cubría.Me sentí viva,me había ido a encontrarme con mi yo más profundo,con mi propio destino.

Comencé a bailar entre los más bellos ejemplares,sabiendo que el camino estaba en mí.Como se suele decir en esta vida,los árboles no me dejaban ver el bosque.Me sentí por fin tan bien,con algo tan sencillo y cercano,me descubrí,me escuché.

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