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Dicen que se trata de acercar la universidad a la empresa para que los que concluyan sus carreras puedan acceder a un puesto laboral más competitivo, pero no nos engañemos, es una encerrona a la enseñanza pública, que la deja tocada para que un menor número de personas tenga acceso, llegando a considerarse el estudiar un bien de lujo.
Los planes de estudio se han reformado a lo largo de los años, algunas veces con mayor acierto que otras, pero lo que trae este plan Bolonia son titulaciones llamadas grados( incluiya lo que hoy es diplomatura y licenciatura) que no suponen casi nada, si luego no haces un post- grado, y/o un master. Se podrá salir a cursar al extranjero, con lo enriquecedor que eso puede ser, pero dentro de lo convergente de todo ello llegamos a la unicidad, esto es, homogeneizar el conocimiento, hacerlo uniforme, con lo peligroso que puede ser para un pensamiento único.
Se tendrá que ir a clase presencial, la evaluación será continua, y el examen final será parte de la nota, no la totalidad. Todo ello encaminado para tener mejores salidas laborales, pero esto no deja de ser un falso enfoque, pues todos sabemos que la demanda es mayor a la oferta y la mayoría no tendrá la oportunidad de acceso a ese anhelado puesto de trabajo.
Cuándo es la política quién determina los conocimientos que se deben adquirir, resulta alarmante vislumbrar el futuro que nos espera.
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