jueves, 4 de diciembre de 2008

EL DÍA DE MAÑANA


Vivimos en una sociedad donde lo que prima es la competitividad, la juventud, la belleza. El mercado es insaciable y voraz. Los mayores, no tienen cabida, están relegados a un papel secundario, casi invisible. Las residencias de ancianos son una buena prueba de ello. Les aparcamos allí para seguir con nuestras vidas sin que nos estorben.
Hay gente que con cuarenta y tantos queda en paro es difícil de recolocar,y es un primer síntoma de su posición en una sociedad poco sensible con todo lo que tenga que ver con la gente que va teniendo una edad, y eso por no hablar ya la 3ª edad, puesto que la esperanza de vida es mayor debido a una alimentación más sana y mejores cuidados físicos, parece que se ha superado y ha originado la llamada 4ª edad.

El progreso y los avances científicos hacen que la salud de nuestros mayores esté bien en edades que no hace tanto les daban sus achaques. En países como el nuestro, jubilarse con 65 años es una edad temprana, donde la actividad y el rendimiento de estas personas todavía puede ser válida, útil.

Se dice que uno es joven mientras espere un futuro, haya una ilusión, y sólo se es viejo si se añora el pasado, si se aferra a él.

Por eso hay que buscar un equilibrio y beber de sus experiencias y sabiduría.
Hay que solidarizarse y tener humanidad para todos aquellos que están esperando el final del viaje, que se sienten inútiles, que son golpeados por la pérdida de la memoria.

Se vive aceleradamente y parece que se nos olvida que si todo va bien, todos vamos para allá.

Un momento de reflexión nos lo ofrece el cómic "Arrugas" de Paco Roca premiado por su interesante enfoque sobre este tema.

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