lunes, 1 de diciembre de 2008

UNA MISIÓN HONORABLE



La Madre Teresa de Calcuta, alma luminosa, magnánime ser, ejemplo a seguir.
Con las obras de caridad que realizó en su querida India nos dió una lección de vida. Entregada a los demás, a los más necesitados, a los pobres entre los pobres, enfermos, ancianos, pero sobre todo niños, abandonados y hambrientos, a todo aquel que estaba excluido de la sociedad, dándoles amor. Un amor misericordioso, infinito, transmitiéndoles que una nueva oportunidad era posible, haciéndoles sentirse queridos.
Los valores que mostró fueron extraordinarios, haciendo que una mirada, una sonrisa, construyera un nuevo mundo, más compasivo con el próximo, más digno, apesar del sufrimiento intrínseco.
Fue consecuente y vocacional, compartiendo con los que no tenían nada, no siendo esto óbice para tener una vida rica, plena.
Nos enseñó humanidad, por ello fue premiada con el Nobel de la Paz.
Lo que nos pidió es que fuesemos fieles a nosotros mismos, intentando comprender a un mundo incomprensible.
Dejando también temas polémicos sobre la mesa, como son el aborto y la eutanasia, porque una vida merece ser vivida, chocando frontalmente con como en los países occidentales tratan estos asuntos. Pero siguió una máxima : "mientras estés vivo, siéntete vivo".

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