lunes, 8 de diciembre de 2008

H2O, LA GUERRA DEL SIGLO XXI


Partiendo de que en el planeta azul en el que habitamos 3/4 partes son del líquido elemento, tenemos que tomarnos en serio el desarrollo sostenible de este recurso. No toda ella se puede consumir, sólo la potable, lo que hace que el porcentaje sea muchísimo menor, apenas un 3%. De los océanos, mares, se podría conseguir agua con las desaladoras, pero no parece muy rentable, por lo menos por ahora.
El Sur del planeta está cada día más desértico, siendo en África una situación crónica este fenómeno. El cambio climático ha acelerado el proceso en esos espacios, provocando muchas muertes evitables y migraciones hacia el Norte(que ha este ritmo no podrá ser absorbido por los países de acogida). Cada vez hay más sequías, y paradójicamente también más inundaciones, la falta de agua en territorios con una superpoblación avoca a toda esa gente a una miseria extrema. Pero no sólo para los humanos es importante, sino para todo ser vivo ( animales, plantas), para que haya un ecosistema equilibrado.
No puede haber un desarrollo social ni económico, mientras este bien escaso no sea distribuido equitativamente y haya una mínima justicia social. No puede ser que un niño muera por no tener acceso al agua. Sabemos que una de cada 6 personas no disponen de agua potable. Se tienen que desplazar kilómetros para conseguir un cubo no de muy buena calidad, mientras que nosotros aquí abrimos con demasiada alegría el grifo varias veces al día, derrochando sin conocimiento, como si fuese un recurso inagotable.
La alimentación se basa en el agua, pues la agricultura necesita cantidades ingentes para regar campos, y también la ganadería para una subsistencia digna. El hambre seguirá campando en toda esa zona falta de este bien estratégico generando conflictos sangrantes, y posibles contaminaciones, cuando todos tenemos derecho al agua.
Hay que mejorar su aprovechamiento: racionalizando su uso, tanto a nivel doméstico como empresarial, ya que se sabe que la pérdida de millones de litros por una mala canalización(tuberías rotas) podría suponer un ahorro sustancial del agua.
Debemos tener por tanto una conciencia eficiente del agua, porque es vida, nuestra vida.




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