viernes, 5 de diciembre de 2008

EL OTRO LADO DEL RÍO



Quien se sabía el alma,condenó, ignorando los amaneceres a los que se había entregado.

Lanzó acusaciones infundadas, falsas, causando un efecto devastador.

¿Por qué hacía aquéllo?¿Cuál era su propósito?

Cuidé mucho no caer en su juego. Pero todo lo ocurrido era desmedido. Trasladó ya a otro tiempo el universo al que creía pertenecer, al que creía haber sido llamada.

Apesar de la cautela empleada, una visión clara, diáfana, sorprendió mi ánimo, el secreto se vislumbró en el horizonte.

Resultó ser un zarpazo mortal para el corazón. Cual despojo me arroyó, arrebatando mis sueños.



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