sábado, 7 de febrero de 2009

SALIR DEL EURO

El sentido de esta Unión Europea es meramente política económica, y desde su nacimiento se viene tachando de lo poco que se presta a lo social.

Decir somos europeos, es decir nada, pues no nos identificamos con un territorio que comparta una misma visión de colectividad, ni costumbres, ni lengua, ni cultura. Un tirolés, finlandés y una leonesa no tenemos mucho en común. Sin embargo, desde el momento en que nuestros gobiernos se engloban en esta macroentidad con un fin puramente competitivo en esta globalización, nos vemos avocados a ser ajenos, cercanos y ficticios en una realidad creada. Dejamos de ser españoles para ser europeos.

Desde que el euro fue la moneda de cambio entre los países miembros el poder adquisitivo se redujo, nos querían hacer entender que los avances positivos serían enormes( mejor para la exportación, préstamos bancarios con EURIBOR más bajos, subvenciones estructurales), pero en el bolsillo se perdía valor, con lo mismo que antes eran pesetas. El redondeo al alza de 100 pesetas a un euro (166,386 pesetas), por lo que los bienes y servicios se incrementaron un 66,38% de la noche a la mañana, sin embargo los sueldos apenas aumentaban un 2% al año, empobreciendo la sociedad y llevándonos a la situación actual de crisis sistemática.

El salir de la zona EURO es un tanteo que nos están haciendo en un momento complicado y que no se sabe muy bien que fin tiene, si es rumor o va en serio, si es una intoxicación o una estrategia para pulsar el descontento social del uso de esta moneda. Quizá se nos está invitando de manera sibilina por parte de Francia o/y Alemania a alejarnos de lo bueno que pudiera tener Europa para fortalecer una moneda, que es suya, no nos engañemos, y nunca la hemos tenido aprecio.
Son muchos los indicadores: la acuciante deflación, recesión, depresión, elevado paro, etc., que nos muestran un panorama poco alentador, y los sacrificios de los trabajadores con sueldos bajos que no ayudan a repuntar la economía consumiendo.

¿Por qué no jugar un papel como el que lleva haciendo Reino Unido que siempre ha ido a su bola beneficiándose de lo positivo de Europa, sin perder su idiosincracia, su libra?
Quizá nuestra economía no sea tan fuerte, pues quitando el turismo no hay industria asentada capaz de ser motor y tirar para adelante de este país.
Debemos de ser conscientes de que sólo con talento y ser emprendedor no se consiguen las cosas, y quizá necesitamos las directrices europeas para que la posible miseria no se vuelva a instalar en España, pues mucho ha sido el desarrollo, apesar del euro.

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